Un mejicano en Chueca

9 May

El pasado viernes nos liamos la manta a la cabeza y nos embarcamos en la siempre gozosa tarea de ir a un restaurante molongui a tomar algo rico.

Estábamos dudando entre varias opciones, pero finalmente nos decidimos por uno de los restaurantes mejicanos que teníamos pendientes de tachar de la lista.

Nos encanta la comida mejicana, pero solo conocemos la típica, o mejor dicho, la típica de guiris (nachos, tacos, fajitas y así).

Por eso teníamos ganas de ir a uno en condiciones, en el que poder tomar todo eso que nos gusta tanto y además probar comida de allí de verdad.

Nos decidimos por ir a Tepic, en el concurrido barrio de Chueca, del que habíamos oído muy buenas críticas.

Esta vez nos acompañaron Javi y Sonia, expertos en la materia, que nos aconsejaron acertadamente (había muchos platos en la carta totalmente desconocidos y Sonia nos hizo de traductora).

7514_tepic

 
El local es acogedor y la vez moderno, con una luz rosada que lo inunda todo y mobiliario de diseño bastante cómodo.
 
Dividido en dos pequeñas salas, tiene una decoración muy alejada de otros restaurantes de este tipo de cocina, en la que se apuesta por sombreros de mariachi y fotos de Pancho Villa o Cantinflas por todas partes (lo cual funciona bien a veces), pero solo este detalle hace ver que es un sitio del que puedes esperar algo más.
 
interior Tepic
 

Para empezar pedimos Guacamole, muy rico y sabroso, con sus totopos calentitos y riquísimos. Lo acompañaron de dos salsas, una marrón oscura y otra más rojiza

Nos dijeron claramente que no picaban, aunque la realidad fue que un poco sí. Ambas estaban realmente buenas y el picante no era agobiante ni tapaba el sabor de la comida, se complementaba muy bien con el resto y era muy llevadero. Las tuvimos para toda la cena por si querías dar un puntito diferente a los platos.

La ración fue suficiente para los cuatro, así que como entrante fue perfecto.

Íbamos a pedir otro entrante, una Tosta de pulpo que tenía muy buena pinta, pero el camarero nos lo desaconsejó porque consideraba que estábamos pidiendo demasiado (ya hablaremos después del servicio).

La verdad es que tuvo razón y fue suficiente, pero me quedé con las ganas de probar un pulpo a la mejicana…

Los segundos ya sí que fueron realmente una inmersión en la cocina azteca menos habitual, al menos, para nosotros.

Nuestros amigos pidieron un plato de Enmoladas cada uno, unos enrollados de carne (se pueden pedir ternera, pollo, pastor o cerdo) prácticamente sumergidos en una salsa de mole y un toque de salsa agria.

A la vista parece chocolate con nata, pero su sabor, por supuesto, no tiene nada que ver con eso.

Ellos quedaron contentísimos con el plato y la verdad es que estaba realmente sabroso, con un toque picante muy rico.

 
enmoladas
 
 
Nosotros pedimos dos segundos para compartirlos.
 
El primero, un Alambre de Queso, es parecido a un taco, te sirven una buena cantidad de carne a elegir entre sus cuatro tipos, cocinada con queso y muy especiado. Lo acompañan con unas tortillas de trigo calentitas para enrollar la carne y un bol de frijoles para poner por encima.
 
A mi me encantó, escogimos carne de pollo y fue un éxito, estaba buenísima y todo a la temperatura justa para tomarlo caliente. Perfecto.
 
alambre
 

Nuestra segunda elección fueron un Sopecitos, una especie de mini tortillas mejicanas redondas con carne por encima (elegimos pastor, que es carne de cerdo sazonada, muy rica), por encima pico de gallo, mole poblano y salsa agria

Eran parecidos a las enmoladas pero en pequeñas porciones y un poco más suaves, estaban muy buenos también.

Culminamos la cena con un par de postres para compartir: un pastel tres leches y unas crepas de cajeta (un dulce muy parecido al dulce de leche) con bola de helado de vainilla. Excelentes ambos.

 
crepas cajeta
 

Como habéis leído la comida fue de 10, no es muy habitual probar nuevas cosas y que te guste todo a la primera. Quedamos encantados. El precio fue de 25 euros por cabeza (incluido agua, unas margaritas pluscuamperfectas, una negra modelo y una coronita), muy razonable para un restaurante de calidad.
 
El único punto negativo fue el servicio; el camarero pecó de insistente y cuadriculado, no sabemos si fue porque era puente en Madrid y se querían ir pronto a casa, pero estuvieron toda la noche recogiendo los platos con muchas prisas (según dejas el tenedor con el último bocado), haciéndonos sentir un poco incómodos.
 
Quizá sea también porque están acostumbrados a tener el restaurante a tope y a llevar 2 turnos de cenas cerradas (21h y 23h) y tal vez por eso tienen el deje de hacer todo rapidísimo.
 
Nos lo tomamos con buen humor, el nerviosismo compulsivo del camarero nos dio bastante juego y, además, las prisas del personal no evitaron que nos quedáramos allí el tiempo que quisimos. Si la calidad del servicio hubiese sido algo mejor habría sido una cena 100% perfecta.
 
Así que no dudéis en ir, merece la pena sumergirse de cabeza en el mundo de la comida mejicana con sus nombres impronunciables y sus sabores tan característicos.
 
No os vais a arrepentir.
 
¡Nosotros repetimos seguro! Aunque a la próxima vez dándole un valium antes al camarero :)

¿Conocéis más restaurantes mejicanos auténticos?

¿Qué soléis pedir?

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